Construir sobre arena en Venezuela: lo que el terremoto del 24 de junio reveló sobre décadas de negligencia, ausencia institucional y la verdad bíblica que nadie quiere escuchar

Venezuela: cuando la casa se cae porque no está en la roca
Venezuela: cuando la casa se cae porque no está en la roca

El 24 de junio de 2026 a las 6 de la tarde, dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron el norte de Venezuela con apenas 39 segundos de diferencia entre uno y otro. Los terremotos tuvieron su epicentro en San Felipe, Yaracuy, y sus efectos devastaron principalmente el estado La Guaira, declarado zona de desastre. Más de 2.295 muertos confirmados, más de 50.000 desaparecidos y familias enteras sepultadas bajo escombros que jamás debieron levantarse donde se levantaron. Jesús lo dijo hace dos mil años en Mateo 7:24-27 con una claridad que ningún ingeniero, ningún geólogo y ningún político puede mejorar: «Cualquiera que me oye estas palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.» La roca no evita la tormenta. Pero sí evita la caída. Y construir sobre arena en Venezuela ha tenido un precio que se paga en vidas humanas. Libertad Digital

Investigadores venezolanos habían cartografiado el subsuelo de La Guaira veinte años antes de la tragedia y advertían que amplios sectores de la costa estaban asentados sobre espesos depósitos de sedimentos capaces de intensificar el movimiento sísmico. No era un secreto. Era información científica disponible, publicada y archivada. Y sin embargo construir sobre arena en Venezuela continuó durante décadas sin los estudios geotécnicos ni la microzonificación sísmica que los propios expertos recomendaban. El resultado no fue una sorpresa para quien tenía ojos para ver. Fue la consecuencia inevitable de ignorar lo que la ciencia y la Palabra de Dios llevan siglos advirtiendo.

Durante décadas, geólogos, ingenieros y sismólogos venezolanos advirtieron que el litoral central y Caracas concentraban una combinación peligrosa de alta exposición sísmica y suelos capaces de amplificar las ondas. Pero como pasa siempre cuando se construye sobre arena, mientras el sol brilla y no hay tormenta, la arena parece firme. El problema aparece cuando llega el río, el viento y la lluvia. Y cuando llegó, la casa cayó. Y grande fue su caída. Como hijo de Dios pongo todo en las manos de Aquel que es la única roca verdadera, y desde esa fe digo lo que la evidencia confirma y lo que la conciencia obliga a decir.

LO QUE LOS EXPERTOS DIJERON Y NADIE ESCUCHÓ

«Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.»
— Mateo 7:27 (RVR1960)

El geólogo e ingeniero dominicano Osiris de León, tras recorrer la zona cero en los sectores de Catia La Mar y Caraballeda, advirtió sobre la alta vulnerabilidad estructural de numerosas edificaciones afectadas por los sismos en Venezuela. Su diagnóstico fue contundente: construir sobre arena en Venezuela sin estudios geotécnicos adecuados fue una decisión que costó vidas. El geólogo venezolano Manuel Erminy señaló que en la zona de Caraballeda, La Guaira y Los Corales se construyó en zona de alto riesgo sísmico sin considerar lo que debía hacer la estructura para resistir esa fuerza, y recomendó mantener un límite de ocho pisos en edificaciones en esa zona. Humberto Calderón Berti, geólogo venezolano, ex ministro de Energía y Minas y una de las voces más autorizadas del país, también levantó su voz señalando que Venezuela cuenta con científicos y expertos que durante décadas han advertido sobre el riesgo sísmico del litoral central. La pregunta que queda flotando en el aire, y que Mateo 7 responde con toda claridad, es: ¿quién estaba escuchando? El Diario de HoyYouTube

LA AUSENCIA QUE EL MUNDO VIO

«Mas todo el que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena.»
— Mateo 7:26 (RVR1960)

Las operaciones de búsqueda y rescate en las primeras horas críticas fueron llevadas a cabo principalmente por civiles voluntarios y familiares de las personas atrapadas, excavando entre los escombros con sus propias manos, ya que la ciudad enfrentaba escasez de maquinaria pesada y una asistencia gubernamental muy limitada. Las fuerzas armadas, que en gobiernos anteriores eran las primeras en desplegar helicópteros, maquinaria pesada y brigadas de rescate, brillaron por su ausencia en las primeras 48 horas más críticas. Videos que circularon en redes sociales mostraron a soldados de pie, indiferentes, mientras la población clamaba por ayuda, y un ciudadano les increpó directamente: «Aquí hay más fusiles que palas y aquí no hay delincuentes.» Eso es exactamente lo que pasa cuando se construye sobre arena en Venezuela: las instituciones que debían ser roca para el pueblo revelan en el momento de la tormenta que también están edificadas sobre arena. El TiempoFacebook

EL LUNAR OSCURO QUE EL MUNDO NO PUEDE IGNORAR

«¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?»
— Lucas 6:46 (RVR1960)

Los temblores no habían cesado cuando empezaron los robos y saqueos en la zona más devastada, con denuncias contra policías y militares acusados de sumarse a los saqueadores, documentados en decenas de videos en redes sociales. Cuatro funcionarios del Cicpc fueron detenidos y destituidos por apropiarse de valores económicos hallados entre los escombros en La Guaira, y videos mostraron a uniformados sustrayendo dólares y prendas halladas en los escombros. Como si fuera poco, líderes estudiantiles denunciaron que funcionarios chavistas robaron siete camiones cargados de donaciones en el estado Bolívar que estaban destinados a la Universidad Central de Venezuela. Mientras esto ocurría, en Miraflores había discursos. En el 5 de julio había entrega de sables. Y el salvoconducto que el régimen exigió para que los voluntarios pudieran entrar a La Guaira se convirtió en el símbolo más brutal de lo que significa construir sobre arena en Venezuela: usar el poder para controlarlo todo incluso cuando lo que se necesita es soltarlo para que el pueblo salve al pueblo. El TiempoFacebook

REFLEXIÓN FINAL

La roca no evita la tormenta. Pero sí evita la caída.

Construir sobre arena en Venezuela no es solo un problema de ingeniería. Es un problema espiritual, moral e institucional que lleva décadas acumulándose en silencio hasta que la tierra tembló y lo que parecía firme se desmoronó en segundos. Los voluntarios que llegaron con las manos vacías a salvar vidas demostraron que el pueblo venezolano no está edificado sobre arena. El Salvador que mandó siete aviones sin que nadie se lo pidiera dos veces demostró que la solidaridad es una roca que resiste cualquier tormenta. Y cada venezolano que donó desde cualquier rincón del mundo demostró que el alma grande de este pueblo no la destruye ningún terremoto.

Mi nombre es Salvador G. Nuñez, soy venezolano y como hijo de Dios pongo todo en Sus manos. Sé que Él tiene el control. Sé que la justicia divina llega aunque tarde en nuestros tiempos. Y sé que el fundamento que ningún terremoto puede destruir no es el concreto de ningún edificio. Es Cristo. La única roca verdadera sobre la que vale la pena edificar.

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Señor, hoy clamamos por Venezuela y por cada familia que perdió todo en segundos. Danos sabiduría para edificar sobre la roca, en lo espiritual, en lo institucional y en lo humano. Que quienes tienen poder entiendan que ese poder es para servir y no para robar ni para controlar. Y que Tu justicia divina, que siempre llega, llegue pronto para este pueblo que tanto te necesita. En el nombre de Jesús, amén.

Por: Salvador G. Nuñez

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