Génesis 1:2 dice que la tierra estaba «desordenada y vacía». Muchos han leído allí una catástrofe entre los versículos 1 y 2, pero el texto hebreo y el resto de la Biblia cuentan otra historia, mucho más esperanzadora.

Hay versículos que hemos leído tantas veces que ya no nos detenemos a examinarlos. Génesis 1:2 es uno de ellos. «Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.» Y sin embargo, desde algunos púlpitos se escucha que entre Génesis 1:1 y Génesis 1:2 ocurrió algo terrible: que Satanás cayó, que la tierra original fue destruida y que Dios, en los seis días siguientes, la «reconstruyó».

Yo mismo escuché esa explicación durante años y nunca me puse a revisarla. Pero hay algo que la Biblia nos pide a todos, y es lo que hicieron los creyentes de Berea, de quienes se dice que eran «más nobles» porque recibieron la palabra «escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así» (Hechos 17:11). No se trata de pelear con nadie, ni de despreciar a quienes piensan distinto, sino de ir al texto con humildad.

Este artículo es una invitación a mirar Génesis 1:2 de cerca: qué dice el hebreo, de dónde viene la idea de la «brecha», qué significan las palabras «desordenada y vacía» y qué enseña el resto de la Escritura. Y al final, le prometo que descubrirá una verdad muy consoladora para los días en que su propia vida se siente informe y vacía.

1. Génesis 1:2 y la idea de la «brecha» entre dos versículos

«En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.» — Génesis 1:1-2

La explicación que mencioné se conoce como la «teoría del intervalo» o «teoría de la brecha». Dice que Génesis 1:1 describe una primera creación perfecta, que luego ocurrió una catástrofe (a menudo se relaciona con la caída de Satanás) y que Génesis 1:2 describe la tierra arruinada, de modo que lo que viene después sería una «restauración». No es una idea nueva: el teólogo escocés Thomas Chalmers la popularizó desde 1814, y la atribuía a un teólogo holandés del siglo diecisiete, Simón Episcopio. Más tarde se difundió mucho a través de Biblias de estudio, como la Biblia de referencia Scofield, y por eso hoy la escuchan miles de creyentes sin saber de dónde viene.

Conviene decirlo con respeto: quienes sostienen esta teoría son hermanos sinceros, y muchos la adoptaron porque querían honrar la Biblia y a la vez hallar sentido a lo que la ciencia dice sobre la antigüedad de la tierra. La pregunta es otra, y es la que nos ocupa: ¿dice realmente Génesis 1:2 que hubo una creación arruinada, o esa idea se lee desde afuera del texto?

2. Qué significa «desordenada y vacía» en Génesis 1:2

«Porque así dijo Jehová, que creó los cielos, éste es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó.» — Isaías 45:18

La expresión hebrea que se traduce «desordenada y vacía» es tohu wa-bohu. Tohu significa algo informe, un lugar baldío; bohu significa vacío. Juntas, las dos palabras aparecen en la Biblia solo tres veces: en Génesis 1:2, en Jeremías 4:23 y en Isaías 34:11. Algunos estudios mencionan solo dos, pero la tercera, en Isaías, existe: allí las dos palabras describen la desolación de Edom.

En Jeremías 4:23 el profeta dice: «Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz». Y es verdad que allí describe la ruina que traería el juicio de Dios sobre Judá. Los defensores de la teoría de la brecha señalan ese versículo como prueba. Pero fíjese en algo: allí es una tierra ya habitada que queda desolada por el pecado. En Génesis 1:2 la imagen es la de una tierra que todavía no ha sido habitada. Las dos palabras describen una condición, y el contexto de cada pasaje es el que dice qué clase de condición es.

Y el versículo clave es Isaías 45:18. Allí Dios mismo dice que no creó la tierra tohu, es decir, no la creó «en vano», sino que «para que fuese habitada la creó». Esto no contradice Génesis 1:2: lo ilumina. Génesis 1:2 muestra la tierra en su primera etapa, aún sin forma y sin habitantes, y el resto del capítulo muestra cómo Dios la forma y la llena. La tierra de Génesis 1:2 no es un fracaso que Dios tuvo que corregir: es el punto de partida de una obra que Él conducía con propósito.

3. El verbo «estaba» en Génesis 1:2

Otro argumento de la teoría de la brecha es el verbo hebreo hayetah, que aparece en Génesis 1:2 y que se traduce «estaba». Algunos proponen traducirlo «llegó a ser» o «se hizo», para sugerir que la tierra se volvió desordenada después de haber sido perfecta. Es una posibilidad gramatical, porque el verbo hayah tiene varios sentidos. Pero nada en el texto obliga a leerlo así. En la gran mayoría de los casos, hayah simplemente significa «ser» o «estar», y la gran mayoría de las traducciones lo ha vertido «estaba». Además, el versículo 2 comienza con la conjunción «y» seguida del sujeto («y la tierra…»), una construcción que en hebreo suele describir una situación de fondo, como quien dice: «esta era la condición de la tierra».

Y aun si se tradujera «llegó a ser», el texto seguiría sin decir quién la desordenó, ni cuándo, ni por qué. La mención de Satanás en este pasaje no aparece. Es una idea que se trae desde otros textos, como Isaías 14 y Ezequiel 28, que muchos estudiosos entienden como palabras dirigidas a los reyes de Babilonia y de Tiro. Por eso lo más prudente es dejar que Génesis 1:2 diga lo que dice y nada más.

4. Génesis 1 muestra a Dios dando forma y llenando

«Y vio Dios todo cuanto había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.» — Génesis 1:31

Si uno lee Génesis 1 de una sola vez, nota una estructura muy hermosa. Los primeros tres días, Dios da forma a los espacios; los otros tres, los llena:

Lo que describe Génesis 1:2 es el «antes» de ese proceso: una tierra aún sin forma y sin habitantes. La narración nunca dice que Dios «reparó» algo. Dice que Dios ordenó lo que todavía no tenía orden y lo llenó de vida. Y el estribillo del capítulo lo confirma: «y vio Dios que era bueno» (Génesis 1:4, 10, 12, 18, 21, 25), hasta llegar al «bueno en gran manera» del versículo 31. Toda la obra es presentada como buena desde el inicio, sin rastro de una creación frustrada.

5. Dios sobre el abismo: el Espíritu que se movía

«Le halló en tierra de desierto, y en yermo de horrible soledad; lo trajo alrededor, lo instruyó, lo guardó como a la niña de su ojo. Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos.» — Deuteronomio 32:10-11

Los primeros lectores de Génesis conocían otros relatos de la creación, como el babilónico, en el que el mundo surge de una batalla entre dioses y un caos de aguas hostiles. Génesis 1 contrasta con eso de manera deliberada. No hay rival, no hay combate: Dios habla, y las cosas son. Las tinieblas y el abismo del versículo 2 no son enemigos que Dios deba vencer; son el escenario que Él va a ordenar con su palabra.

Y fíjese en algo que me conmovió al investigar. El verbo que Génesis 1:2 usa para decir que el Espíritu «se movía» sobre las aguas es rajaf, que en otro pasaje describe al águila que revolotea sobre sus polluelos. Y ese pasaje es Deuteronomio 32:10-11, el mismo donde aparece la palabra tohu para describir el desierto donde Dios encontró a su pueblo. En unos pocos versículos aparecen las dos imágenes juntas: un lugar informe y vacío, y Dios que se inclina sobre él con cuidado de águila. Es como si la Biblia nos dijera que, donde hay desorden y soledad, Dios no se aleja: se acerca y cuida.

Lo que Génesis 1:2 enseña, y lo que no

No enseña:

Sí enseña:

Una aclaración honesta: este artículo no pretende resolver cuántos años tiene la tierra. Hay creyentes sinceros que piensan de maneras distintas sobre ese tema, y rechazar la teoría de la brecha no zanja esa discusión. Lo que examinamos es una pregunta más concreta: si Génesis 1:2 enseña que hubo una catástrofe antes de los seis días. Y según el texto, no la enseña.

Reflexión final

Cuando uno entiende Génesis 1:2 como una tierra aún informe y vacía, no arruinada, el pasaje gana una profundidad enorme. Revela a un Dios que no abandona lo que todavía no tiene forma, sino que se mueve sobre ello. Un Dios que no crea por accidente ni por reparación, sino con intención y bondad.

Y eso tiene una aplicación muy pastoral. Quizás usted hoy siente que su vida es como aquella tierra: desordenada, vacía, con tinieblas sobre el abismo. Un matrimonio sin rumbo, una enfermedad, una pérdida, una temporada en que nada tiene forma. Pues la buena noticia de Génesis 1:2 es que el Espíritu de Dios ya está allí, moviéndose sobre esas aguas. Y lo que sigue en el relato es la palabra de Dios: «Sea la luz». El apóstol Pablo lo aplica al corazón de cada creyente: «Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones» (2 Corintios 4:6).

Hoy le invito a hacer una oración sencilla: «Señor, hay áreas de mi vida que están desordenadas y vacías. Pon tu Espíritu sobre ellas, ordénalas con tu palabra y llénalas de tu vida». Porque el Dios que dio forma al caos del principio es el mismo que hoy obra en nuestros vacíos, y su palabra sigue trayendo orden donde antes había desolación.

Por: Salvador G. Nuñez

Citas bíblicas de este artículo (RVR1960)

Deuteronomio 32:10-11 · Isaías 14 · Isaías 34:11 · Isaías 45:18 · Jeremías 4:23 · Ezequiel 28 · Salmo 104:5-9 · Juan 1:3 · Hechos 17:11 · 2 Corintios 4:6 · Colosenses 1:16 · Génesis 1:1-2 · Génesis 1:3 · Génesis 1:4 · Génesis 1:10 · Génesis 1:12 · Génesis 1:18 · Génesis 1:21 · Génesis 1:25 · Génesis 1:31

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